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domingo, 3 de junio de 2012

Con y sin ton ni son


El comentario de Ángel Arranz

Confusión
Con más o menos intensidad, la confusión es compañera de viaje en la marcha del mundo mundial. Pero hay grados. Llevamos un tiempo que la confusión ha llegado al límite de preocupar y desorientar. Las contradicciones y equivocaciones de la clase dirigente son el pan o el ayuno de cada día. La claridad brilla por su ausencia.
Sesudos españoles y forasteros dijeron y dicen que la Tauromaquia es el reflejo de la sociedad. ¿O al revés? El caso es que hay un paralelismo tangible.
Hay toros tardos que se citan de lejos. Hay toros pronto que se citan de cerca. A casi todos los toros, sean bravos –los menos- o mansos, duros o blandos, se les plantea la misma y cansina “composición” de la faena. Eso, sin contar las faenas descompuestas.
Es como hacen los dirigentes-lidiadores de otras responsabilidades transcendentes; los verdaderos problemas inmediatos los aparcan hasta que se pudren o dan largas para solucionarlos. A los problemas superficiales les dan clarines y timbales como si fuesen importantes… quizá para que no veamos más allá de sospechosas cortinas de humo. Es cierto, los dirigentes que manejan la confusión están muy por debajo de los dirigidos.
Estamos hasta la montera de demagogias y de la burla entre dichos y hechos.
La superación del caos, –si es posible- pasa por la exigencia del toro bravo auténtico en la plaza, y del verdadero toro democrático en los tejemanejes electorales. Y pasa por el transparente y capacitado pundonor de todos. Eso, o se eterniza el más de lo mismo…o peor. Aquí ya no caben dudas.
Mientras tanto, sigue la confusión en el ruedo y en el todo de Las Ventas.
El patio de arrastre y el callejón huele a botellón. En el tendido 5 y cercanías hay muchas localidades vacías. El tendido 7 está muy calladete. El palco lo frecuenta algún manco. Al reconocimiento va algún jumento. Se confunde el toreo bonito con el toreo puro, que es el bello, etc. etc.
El “trifracaso” –Rafael Cabrera lo llama, el tripartito- ha sido un chasco de principio a fin.
Exigimos que la confianza sea sin tapujos. Exigimos a los que nos exigen. Exigimos prestaciones, expresiones y realidades nítidas y ejemplares, sin tramas, ni trampas, ni cartones. Exigimos luz y precisión.
Ayer en  la última corrida de toros de San Isidro 2012  también hubo confusión. Lo de Adolfo Martín tuvo historia en dos toros. El segundo, bueno integral, o casi, lo aprovechó con soltura, vistosidad y variedad Juán Bautista en su capote. Pero no hubo bautizo rumboso en la muleta. Creo que un toro bravo y  noble con movilidad y fijeza hay que lucirlo en los medios y a las distancias oportunas. El francés, dio pasos y pases semiencimistas en el tercio y asfixió a Madroñito, por cierto, hizo honor a su pariente Madroño de hace unos años.
Fandiño lidió el cornúpeta más feo de la feria… pero hermoso por dentro cuando llegó a la pañosa. El vasco, estuvo firme, seguro, con hambre de aspirar a uno de los primeros puestos del escalafón y de la cotización. Faena por el pitón derecho –el izquierdo no tenía un pase- con cites en los medios a máxima distancia, varios muletazos de cartel merecían premio… pero falló a espadas. Los otros cuatro toros en la línea estándar y decadente de casi todas las ganaderías. José Luis Moreno estuvo dubitativo con el menos malo y quiso arreglarlo con el malo-malo.
La Feria de San Isidro casi perdida. O nos aclaramos, o acabamos no entendiendo nada de nada. Aquí solo ganan los confusionistas Esa es la primerísima cuestión a tratar, curar y cuidar para seguir adelante.
            Confusión en las casas
            Confusión en los casos
            Confusión en las cosas
            Confusión en los cosos
            Confusión no es conferir
            Confusión no es confiar
            Confusión no es convencer
            Conferir, confiar y convencer es resolver.


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