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domingo, 6 de octubre de 2013

Toros, toreros y toreos

El comentario de Ángel Arranz

Programas

Hay ferias y plazas donde centenares o miles de espectadores –extranjeros y paisanos- no tienen la más mínima formación e información de toros, toreros y toreos.
Por ejemplo: Las Ventas. En la principal plaza de toros del mundo mundial nos dan un programa de mano de 18 o más páginas y en ninguna aparece el guión, el argumento y las reglas de “juego” esenciales y a seguir en los festejos taurinos. Ni en español para los nativos profanos, ni en inglés –guste o no guste es casi el idioma universal- para extranjeros ilustrados que entienden dos o más idiomas incluido aquél.
¡Que estudien ellos! Como dirían todos o casi todos los presidentes de gobierno que ha padecido y padece España.
Claro, si el presidente de presidentes tiene carencias o negligencias de esa índole y calado, está dando licencia para que mediocres presidentillos, sin apenas excepciones, se maquillen de personajes competentes y hagan o deshagan a su antojo.
Y sin planes o programas tan necesarios como elementales, son imposibles las programaciones correctas, buenas o superiores. Seguimos entre lo malo y lo peor.
A una novillada y tres corridas de toros en Las Ventas la denominan Feria de Otoño. Es casi como la feria de mi ciudad –Burgo de Osma, Ciudad de Osma- con 5.000 habitantes.
No nos engañemos, lo que allí es una feria, por razones obvias, aquí es una verbena. La programación de Las Ventas en las últimas temporadas es un muestrario de errores y horrores.
¡Hay que salir del ruinoso atolladero!
La proporción de éxitos y triunfos artísticos de la verbena de otoño supera con creces los resultados de la Feria de San Isidro… aunque ayer me quite parte de razón la modernidad  del arte de torear–vulgaridad, más de lo mismo o nada- que hubo en toros, toreros y toreos. Lean la crónica del Doctor.
¿Causas?
Las Ferias de Castellón, Valencia y sobre todo Sevilla, son prólogos de temporada con máximo atractivo e interés, pero suele ser San Isidro la que por su extensión señala o debería señalar el rumbo de la temporada taurina. Y son muchos, demasiados son los toreros que se anuncian en Madrid sin haber hecho en paseíllo en dichas ferias… o en otras de menos relieve. Es decir, les falta rodaje en las muñecas, el corazón y la cabeza para estar a la altura del examen en la cátedra. En la Feria de Otoño, por lógica, vienen más templados, seguros y preparados.
Repito –más se repiten los productos y lemas “estrellas” de los mercaderes insaciables- por enésima vez: hay que armonizar la Feria de San Isidro y la verbena de otoño. En efecto, se trata de dar en conjunto el mismo o superior número de corridas pero mucho más razonadas y equilibradas.
Con un 60% de festejos en San Isidro y un 40% en otoño salen dos ferias de postín; salen dos verdaderos y precisos niveles para pesar y medir a suficientes  toreros casi al principio y casi al final del curso torista, torerista y toreista. Como debe ser. Y las cosas y cuentas serían mucho más limpias y justas. Los intereses colectivos de La Tauromaquia están o estarán muy por encima de los intereses particulares. Es cuestión de tiempo y necesidad, y el que no lo asuma que se vaya… antes de que le echen.
No, no es de recibo que a toreros de éxitos –los triunfos son más rotundos que los éxitos- repetidos en San Isidro como Alberto Aguilar y Joselito Adame, les programe el sistema y su irresponsables –más que sus apoderados- una temporada que está lejos de sus méritos en la cátedra.
Y después… pasa lo que pasa.
Seguir el ocio-negocio taurino en esa línea caciquil, es negar la enjundia y la credibilidad al porvenir de La Tauromaquia integral, y a la épica y ética del arte de torear en especial.

              Muchos toros sin toreros
              Muchos toreros sin toros
              Pocos toros y toreros en armonía
              Demasiados taurinos sin garantía
              ¡Hay que demostrar las categorías!
              Estamos en el mejor de los sistemas
              Vocean sátrapas y memas
              El enredo es descomunal
              Más grande que La Monumental
              Ocurre en el ruedo y en todos los foros
              Como en las programaciones de Montoro.

P.D. Montoro, es Cristóbal Montoro: ministro - con los presidentes de gobierno Aznar y Rajoy- de Economía o Hacienda que batía sus propias marcas en las deudas del Estado.



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