lunes, 5 de noviembre de 2012

Algunas cifras sobre caídas en San Isidro y la feria del aniversario madrileñas (2007-2009)


Hace dos años y pico publicábamos estos datos en la página web de COPE, que he creído oportuno rescatar. En buena parte porque la campaña contra el novillo de Madrid, pudiera justificarlo, en buena medida, también, por "desfacer ciertos entuertos" sobre el peso y las caídas. Lógicamente habrá alguna referencia pasada que tiene que ser contextualizada en su momento, así que perdonen la cierta incongruencia temporal en algún caso. 
Ya saben ustedes que una de mis constantes preocupaciones es la defensa de la dignidad e integridad del toro bravo, único sustento sobre el que puede asentarse la fiesta en pleno siglo XXI. Sólo asegurando tal dignidad e integridad podemos seguir defendiendo el festejo taurino, fundamentado en el riesgo que para el torero supone exponerse cara a cara a un animal fiero e indómito, una verdadera fuerza de la naturaleza, a la que hay que someter, dominar, conducir por donde no quiere (en inmortal frase de Domingo Ortega) y hacerlo con la estética, clase y gusto que hoy resultan imprescindibles en buena medida (aunque no de manera absoluta).
Creemos imprescindible la necesidad de conocer –por una parte- y de estudiar estas caídas, como contrarias a la dignidad y a la ética del espectáculo, tanto más, cuando se mantienen en el ruedo reses indignas, que atentan contra la propia esencia del festejo, la lid, la lucha, el enfrentamiento entre una fiera y un hombre dotado de unas cualidades heroicas. Esas fuerzas necesarias e imprescindibles para mantenerse en pie durante toda su lidia, esto es, durante unos veinte minutos de esfuerzo –aunque, durante ellos, menos de la mitad serán con el toro en movimiento-. No es éste el momento de analizar detenidamente las causas de tales caídas, porque lo que nos interesa, en definitiva, es ilustrar sobre el número de las mismas, y mostrar los resultados de las ferias madrileñas de entre 2007 y 2009, para que nos sirvan de término comparativo. Causas hay de todo tipo, como mencionábamos, desde infecciosas y parasitarias, hasta derivadas de la selección, desde las alimentarias a las que se producen por una falta adecuada de ejercicio o incluso exceso de aquél.
Y como aficionados, al margen de otras consideraciones, lo que pretendemos es que se nos ofrezca un espectáculo donde el toro de lidia siga siendo el eje alrededor del cual gire el festejo, con la insalvable necesidad de la existencia de un torero, porque sobre ambos se edifica esta fiesta sin par. Pero queremos, como tales aficionados, que ese toro tenga, junto a su trapío, edad, integridad de astas y sobre todo casta y acometividad, las fuerzas necesarias para aguantar esa lidia a la que habrá de someterse. En caso contrario, ¿ustedes se imaginan lo que sería una carrera de caballos donde éstos no aguantasen la distancia y acabaran cayéndose en buena medida –o mejor dicho, dos veces por caballo y carrera de media-? ¿Pueden pensar en una carrera de galgos donde tal ocurriese, o en una de Fórmula 1, donde ninguno de los coches pudiese llegar a la meta si no es porque acabasen siendo empujados por sus conductores? El toro debe aguantar ese ritmo, esa exigencia de la lidia moderna, so pena que la selección de los ganaderos esté siendo nefasta. Claro que existen factores intrínsecos al propio desarrollo de la lid que inducen a la caída –trallazos con muleta y capote, puyazos con castigo exagerado o mal colocados, que lesionen las reses-, pero de ello son responsables los lidiadores –allá ellos- y el público no tiene por qué aguantar las caídas en un animal que –incluso en tales circunstancias- debería mantenerse en pie. Sólo las caídas por excesiva humillación y codicia pudieran ser aceptables, siempre y cuando no se deban a flojedad –que por otra parte son perfectamente distinguibles hasta para el más neófito de los aficionados-.
Al igual que decíamos en el estudio de las caídas falleras, nos hemos fijado en las caídas producidas durante la feria de San Isidro y Aniversario en los tres últimos años, y las hemos comparado con otras plazas españolas en su conjunto, plazas a las que he podido asistir en persona, y tomado los consiguientes datos de primerísima mano, siempre con el mismo criterio objetivo. He considerado como caídas a la genuflexión –como mínimo- de una de las cuatro extremidades, especialmente de cuartos delanteros –las más frecuentes-, sin distinguir las causas de la misma ni detenerme en la consideración del tiempo en que permanecían en el suelo. Dado que existe una corriente –entre algunos veterinarios- de clasificar tales caídas, tales pudieran ser consideradas en su valoración sobre una escala de 1 a 5 (de menos a más importantes) de 3 en adelante. Las plazas a las que hacemos referencia a nivel nacional son en su mayor parte plazas de primera categoría y algunas de segunda de especial significación (Valencia, Sevilla, Madrid, Pamplona, Santander, San Sebastián, Bilbao, Albacete, Logroño, Zaragoza).
Y vayan los resultados expuestos en forma de cuadros:

Madrid (Feria de San Isidro): años 2007-2009

Año
Número toros analizados
Toros devueltos a los corrales
Caídas totales
Caídas / toro
Caídas / toro devuelto
Caídas / toro excluidos devueltos
2007
125
11 (8,80%)
282
2,25
3,00
2,18
2008
121
7 (5,78%)
237
1,95
2,71
1,91
2009
127
13 (10,23%)
268
2,11
2,76
2,03

Madrid (Feria del Aniversario): años 2007-2009

Año
Número toros analizados
Toros devueltos a los corrales
Caídas totales
Caídas / toro
Caídas / toro devuelto
Caídas / toro excluidos devueltos
2007
25
1 (4,00%)
47
1,88
0
1,95
2008
33
3 (9,09%)
78
2,36
3,33
2,26
2009
31
1 (3,22%)
66
2,12
2,00
2,13

 Cifras comparativas a nivel nacional 2007-2009

Año
Número toros analizados
Caídas / Toro
2007
664
1,92
2008
686
2,28
2009
328
2,51

Peso medio de los toros lidiados en Madrid (San Isidro y Aniversario 2009) y plazas citadas de España

Año
Peso medio en plazas españolas citadas
Peso medio en Madrid
San Isidro
Aniversario
2007
540,66
554,07
544,68
2008
545,08
556,08
545,63
2009
545,37*
553,15
566,54

* Sobre 328 reses contabilizadas.

Comparación entre caídas y peso de las reses lidiadas (España y Madrid –San Isidro-, 2007-2009)*

Intervalo pesos
Madrid 2007
Madrid 2008
Madrid 2009
España 2007-2008
Toros
Caídas
(caídas/toro)
Toros
Caídas (caídas/toro)
Toros
Caídas (caídas/toro)
Toros
Caídas (caídas/toro)
< 500 **
-
-
1
2 (2,00)
1
3 (3,00)
128
222 (1,73)
501-520
11
25 (2,27)
16
31 (1,93)
16
45 (2,81)
232
514 (2,21)
521-540
31
66 (2,12)
24
51 (2,12)
32
65 (2,03)
272
586 (2,15)
541-560
37
89 (2,40)
34
60 (1,76)
30
69 (2,30)
277
617 (2,22)
561-580
25
52 (2,08)
24
50 (2,08)
22
42 (1,90)
205
426 (2,07)
> 580 ***
21
50 (2,38)
22
43 (1,95)
26
44 (1,69)
224
447 (1,99)

* En negrita los dos datos de menores caídas por toro, cada año.
** En Madrid en 2007 no hubo reses con menos de 500 kilos; en 2008, sólo hubo un toro de 494 kilos; y en 2009 también hubo un solo toro de 494 kilos; en el resto de España (2007-2008) entre 441 y 500.
*** En Madrid en 2007 entre 581 y 629; en 2008, entre 581 y 659, con un solo toro que se caería 12 veces, que correspondió a Joselillo y que si lo suprimiéramos daría una media de 1,47 caídas por toro; y en 2009 entre 581 y 635; en el resto de España (2007-2008) entre 581 y 702.

De los datos expuestos, aunque no hayamos realizado un análisis estadístico –que para determinadas muestras sería muy conflictivo y poco significativo-, pueden extraerse distintas conclusiones. En primer lugar, que el número de caídas en la feria de San Isidro se sitúa de diferente manera frente a la media nacional en las plazas mencionadas, siempre con los mismos criterios de recogida de datos: en 2007 la media madrileña se situó en 2,25 caídas por toro, mientras que la media nacional estaba en 1,92 (incluso los datos madrileños) e incluso si despreciamos a los toros devueltos, la media de Madrid fue de 2,18 caídas por toro. En 2008 la media en San Isidro estuvo en 1,95 y la nacional en 2,28, colocándose notablemente por debajo la de la capital y siendo las muestras significativas. Y en este año, de 2009, la media de caídas, sobre los 127 toros lidiados se situó en 2,11 caídas por astado, mientras que la media nacional (consideradas las ferias madrileñas, valenciana y sevillana y alguna corrida más), se coloca en 2,51 caídas/toro hasta el momento.
Y al igual que comentábamos en el caso valenciano, los datos –tanto los nacionales, como los valencianos- “por intervalo de peso, nos muestran -¡sorprendentemente!- que no existe influencia en el mayor peso para que se produzcan mayor número de caídas”. ¿Qué pasa con los madrileños durante estos tres años en la feria isidril? Pues otro tanto, como cabía esperar; en el 2009 los grupos –en intervalos de 20 kilos de peso- que menos se han caído han sido los dos de mayor peso, esto es de 561 a 580 kilos y los de más de 581 kilos, con una media de caídas de 1,69 por toro. Todo ello desdice la tradicional opinión del mundillo tauromáquico, que los toros más grandes, los de mayor peso, están fuera de tipo y que por ello se caen más. ¡Fantástico! Los fríos datos científicos contradicen por completo este aserto; es más, ni siquiera parece apreciarse una relación estable entre el peso y las caídas, pero en todo caso, siempre uno de los dos grupos de peso por encima de la media anual, suele estar entre los que menos se caen. En 2008, en la feria isidril, hubo un toro que se caería 12 veces, que correspondió a Joselillo, y si lo suprimimos por ser fenómeno extraordinario, la media nos quedaría en 1,47 caídas por toro, la más baja de cuantos intervalos pudiéramos escoger.
 También hemos apuntado el momento en que las caídas se produjeron, lo mismo que en Valencia. Los datos los mostramos en la siguiente tabla:

Plaza y año
Toros analizados
Caídas antes varas
(caídas / Toro)
Caídas totales
(Caídas / toro)
Valencia 2007
67
36
(0,53 caídas/toro)
139
(2,07 caídas/toro)
Madrid San Isidro 2007
125
68
(0,54 caídas/toro)
282
(2,25 caídas/toro)
Valencia 2008
67
52
(0,77 caídas/toro)
230
(3,43 caídas/toro)
Madrid San Isidro 2008
121
26
(0,21 caídas/toro)
237
(1,95 caídas/toro)
Valencia 2009
51
35
(0,68 caídas/toro)
175
(3,43 caídas/toro)
Madrid San Isidro 2009
127
39
(0,30 caídas/toro)
268
(2,11 caídas/toro)

Con excepción de las caídas antes de varas de San Isidro durante 2007, que superaron la media valenciana de ese año, y la producida en el conjunto estudiado durante el periodo 2007-2008 completo (en total 1350 toros), que se encuentra en 0,43 caídas por toro, el número de caídas antes de que el astado sufra el primer encuentro con los picadores es inferior a la media nacional y a la que encontrábamos en Valencia. El promedio de caídas antes de varas en este año 2009 (sobre un conjunto de 328 toros más, analizados), se coloca en 0,48, y si sumamos los 1350 toros de 2007-2008 a estos 328 (en total 1678 reses), la media estaría en 0,44 caídas por toro antes de la suerte de varas. Según esta nueva media las comprobadas en Madrid durante 2008 y 2009 se hallarían por debajo, esto es se caen menos los toros madrileños que la media encontrada.
La caída del toro implica una invalidez, flojedad o falta de fuerzas en definitiva, que a nuestro juicio minusvalora lo realizado por el espada, frente a lo que se puede hacer con una res íntegra, con sus energías vitales conservadas y en perfecto estado para su lidia. Es obvio que, en buena medida, la evolución del toreo camina más en sentido inverso a este aspecto: cada día se valoran más esas faenas ante inválidos, ya que, hace unos años, eran pitadas o ignoradas en buena forma por los aficionados. La labor enfermeril, el cuidado del toro está desvirtuando lo que tradicionalmente se consideraba como base y sustento de la fiesta: la lid, la lucha, el enfrentamiento entre un animal poderoso, fiero y encastado con un ser humano. En Madrid, al menos, ese aspecto se tiene en consideración en buena medida, y de ahí que no se tengan en cuenta algunas faenas realizadas sobre la base de tales animales enfermos, disminuidos o inválidos. Algo es algo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario