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jueves, 25 de abril de 2013

El Cid en Bilbao en 2007; una tarde para el recuerdo en el Aula de Tauromaquia del CEU

En aquella tarde, y en crónica publicada en la web de la COPE nos atrevíamos a decir las siguientes palabras:
"No importan las cuatro orejas conseguidas, no importan los trofeos acumulados, lo que ha trascendido esta tarde es el toreo de verdad, el puro, el auténtico, el carente de artificiosidades, de alardes ficticios, de adornos inútiles. Pudieron y debieron haber sido más, pero el público, incomprensiblemente frío en los dos primeros toros, y agotado por el triunfo del arte de torear en el quinto, decidió ovacionar tres faenas que bien pudieran haberse saldado con otras tres orejas, y una apoteosis clamorosa. Lo del Cid de esta tarde ha estado, por completo a otro nivel, en otra órbita. Me río yo de arrimones inútiles y estériles frente a reses que no han de embestir, que no son capaces de dar un paso, que carecen de casta o de acometividad; me sonrío frente a aquellos que necesitan ocho, diez series, para acabar dando dos o tres tandas de calidad cuando el animal ya está agotado y exhausto. Tengo que menospreciar a los que escogen triste ganado, mal presentado y sin casta, pero con suavidad bobalicona para poder triunfar, y ni con esas consiguen el ansiado reconocimiento, con un público favorable. El de esta tarde ha estado más que frío, gélido, en los dos primeros toros. Para quien guste, aquellos que se ponen al hilo, o nunca en la rectitud, mucho menos cruzados, para hilvanar cuatro lances enganchados. Empiecen ustedes a sumar entre los que encabezan el escalafón de matadores, sí, hasta de esos que pasan por celebridades o por los héroes del momento. Torear es lo que esta tarde ha hecho el Cid, y no mil pamplinas insulsas ante bichos prácticamente indefensos, diminutos, inválidos o desmochados. El toreo es este arte épico en que un hombre se enfrenta a un toro íntegro, encastado, con trapío, y consigue dominarlo, mandarlo, lancearlo con gusto, y matarlo por arriba. Lo demás son historias para niños ñoños, para almas sensibles de puro mustio, para nuevos aficionados que desconocen lo que es la esencia del arte, la autenticidad de la lidia de reses bravas.

El Cid en aquella tarde histórica
"La corrida de Victorino, aun sin cumplir más que escasamente, alguno, en los caballos, ha vuelto por sus fueros de casta, de acometividad, de movilidad, de búsqueda de los engaños y del torero. Y cuando ha sido sometida a la poderosa muleta de Manuel Jesús, lo ha hecho en el punto justo, sin acabar de entregarse en ningún momento, siempre con la emoción de la casta que podía dar alguna sorpresa –desagradable para el diestro- en cualquier momento. Los toros se llamaron Morisco, negro entrepelado , tocado y bien puesto, muy en tipo, de 518 kilos, manso pero boyante y con casta; Bogotano, de idéntica capa, como el resto de la corrida salvo el quinto, casi veleto, de 526, manso y complicado, y encastado como toda la corrida; Moruno, con 548 a los lomos, delantero y tocado, noble, suave y al final un poco más soso; Embolado, con 544 en la tablilla, en tipo de la casa, largo, con casta y complicado; Veranero, cárdeno, de 534, tocado de astas, de los de la casa, guapo de verdad, y encastado; y Plateresco, de 516 en la báscula, muy bien puesto de cabeza y bonito, algo reservón, complicado y con casta. ¿Se arrugó el Cid, después de las dos orejas frente a éste último? Ni muchísimo menos, siguió demostrando cómo se debe torear, mandar, aguantar y lidiar aun al más complejo de los victorinos, tal y como hicieran antes que él, otros diestros que han pasado a la historia por eso mismo, como Francisco Ruiz Miguel, Miguel Márquez o tantos otros, por no citar más que a algunos de los menos recientes?

Unos victorinos de años ha (Foto RCB)
"La corrida duró algo más de dos horas y media, pero a nadie se le hizo larga; si hubiese durado una hora más, les aseguro que nadie se hubiese movido de sus asientos; nadie lo hizo, contra la costumbre general, mientras era paseado en hombros o salía por la puerta grande bilbaína; todo el mundo aplaudía, puesto en pie, la grandeza del momento, el triunfo del verdadero héroe. Si nos hubieran regalado un sobrero, hubiésemos sido agraciados con una recompensa sin igual, pero el matador, en su acepción más franca, auténtica y grande, andaba ya agotado por el esfuerzo, físico y sobre todo mental, por la pequeña voltereta sufrida y por el palotazo en la cara recibido. Y es que en ningún momento, le perdió la cara a la encastada corrida de Victorino, no podía confiarse, y no lo hizo, mantuvo siempre la atención en el ganado, en sus intenciones y condiciones, para resolver de la mejor manera posible sus problemas, cosa que conseguiría con creces, demostrando un poder con este tipo de ganado, llamado duro, pero realmente de lidia, que echa por tierra a quienes lo desdeñan siempre. Días atrás los toros salían sueltos de los caballos, tomaban un  puyazo en toriles, eran mal lidiados; ayer no ocurrió tal cosa, y el Cid, se preocupó, incluso de colocar a más de uno de largo para que entrase en las varas, demostrando su casta y condición. Mientras que algún lidiador, situado ahora, y desde hace un año, poco más o menos, en lo más alto, se desentendía de la lidia y permitía que Vista Alegre se convirtiera en coso de herradero, el Cid, ha mandado siempre sobre los toros, los ha llevado al caballo y ha estado pendiente de ellos en banderillas. Por cierto, qué bien pareó Alcalareño, lidió Boni, y qué bien picaron algunos de los toreros a caballo, que tarde tan completa.


Victorino en una tienta (Foto RCB)
"No necesitó el Cid de un repertorio exhaustivo, no; necesitó tan sólo de los lances escrupulosamente básicos con capote y muleta, de los fundamentos del toreo con percal y franela: la verónica y la media –¡que cuatro medias daría en la corrida!-; el natural y el derechazo –en redondo, largos en la medida que los toros los aceptaban-, el de pecho -hondo, profundo, rematado en la hombrera contraria casi siempre-; y unos cuantos, contados, pases de adorno –un farol, unos trincherazos, otros de la firma y poco más-. ¿Y no se aburrieron con ello? Ni muchísimo menos, la gente aclamaba, rugía, ovacionaba el toreo puro, de frente o cruzado las más de las veces, cogiendo al toro delante y rematándolo detrás, a veces casi debajo, porque el toro buscaba y se revolvía, pero siempre con recursos para hilar el siguiente lance o salir airoso del apuro. Lances a la verónica con pureza y austeridad cordobesa; unas medias belmontinas, enrollándose al toro a la cintura, no de esas en las que el toro sigue su camino impertérrito. Dio una larga a media altura, para rematar una serie y colocar al toro, de precisión milimétrica. Nada de lo que ponderemos es sino pálido reflejo de las emociones que vivimos ayer; no merece la pena individualizar las faenas, todas fueron buenas, la del quino superior, y formaron un conjunto, un bloque magistral. Aguantó con valentía y técnica las coladas de los toros que hicieron por él, desentendiéndose de la muleta; estuvo entre los pitones la mayor parte del tiempo, no buscando refugio en la pala del pitón, o en lugares por donde transcurre la Gran Muralla china. Al segundo, por ejemplo, le aguantó, lo metió en la muleta, después de encelarlo en la misma, y después de una colada, lo pudo por el pitón derecho, para coger a renglón seguido la izquierda. Le contabilicé, salvo error u omisión, veintidós series con la derecha, frente a diecisiete con la izquierda, ¿hay quién dé más en una corrida, en la actualidad? Al quinto, que se coló dos veces por el izquierdo en el capote, en el quite que le hizo, que miraba al diestro con no buenas intenciones en la muleta, y que se le venía al cuerpo antes de armar la muleta por delante en varias tandas, le enseñó el chaleco, se colocó en su precisa y preciosa rectitud más ortodoxa, le aguantó con una estoicidad digna de cualquier elogio por grandilocuente que sea, y al final, ya dominado, lo toreó con esa mano izquierda: en uno de los pases se le quedó a medio viaje, no se descompuso, le ligó un farol con el de pecho magníficos y le dio una serie ya sometido también por ese pitón
"Y en la suerte suprema jamás busco los bajos, se tiró con sinceridad y valentía en todos los toros: al primero media arriba; al segundo, media tendida arriba y media un poco desprendida y un descabello; al tercero una entera arriba muy buena –primera oreja-; al cuarto, una entera casi arriba, tirándose con muchas ganas –segundo trofeo-; al quinto, pinchazo de ley en las péndolas, y entera en el hoyo de las agujas, cayendo el toro como una pelota –dos orejas, sacando los dos pañuelos don Matías, a la vez-; y al sexto, casi media que bastó, y un descabello.
"¡Bien por los toros y bien por Manuel Jesús, demostrando lo que es de verdad torear! La verdadera épica de la fiesta de los toros. ¡Lástima que hubiese unas dos mil personas que se lo perdieran ayer! ¡Fue una corrida histórica!"


Aquello fue lo que en caliente dijimos sobre el festejo. Esta tarde podremos volver a revivirlo parcialmente. Un nuevo vídeo con el que cierra, por este curso, sus puertas el Aula de Tauromaquia de la Universidad CEU San Pablo. Como siempre, la sesión dará comienzo a las 19.30 horas, en el Aula Magna de la Facultad de Derecho (c/ Julián Romea 22; 2ª planta), y la entrada es libre y gratuita.

jueves, 18 de abril de 2013

Un año de toros a través del NODO

Esta tarde en el Aula de Tauromaquia de la Universidad CEU San Pablo, se proyectará un documental taurino obtenido con las imágenes del NODO de 1958. Con los fragmentos que se fueron filmando y publicando en ese año, se dará una visión de conjunto de lo que fue la tauromaquia en aquellos años en los que el franquismo empezaba a tener presencia en el mundo y iba en proceso de ser reconocido internacionalmente. 
La presencia de actores y actrices internacionales en los ruedos españoles, desde Madrid a Guadalajara, Sevilla o Barcelona, la presencia de toros en la Ciudad Condal, el estreno de la plaza de Fuenterrabía (Ondarribia para los más jóvenes), o la primera corrida de toros que tuvo lugar en la ex colonia española de Guinea Ecuatorial, que entonces contábamos nosotros como la 51ª provincia española.
video

Fue un año pródigo en sucesos aquel de 1958; las tropas marroquíes, apoyadas por insurgentes bereberes atacan por sorpresa a las tropas españolas acantonadas en otro territorio español en Africa, Ifni, llegando a sitiar a la capital que se defendería con éxito frente a la muy numerosa superioridad marroquí. Sidi Ifni sería considerada la última guerra colonial española, pero las tropas nacionales no abandonarían el enclave sino hasta 1966, después de una pacífica resolución de la ONU firmada por el gobierno español. Fallecería ese mismo año el papa Pío XII, y le sucedería en el solio pontificio el llorado Juan XXIII. La Televisión Española, ya en marcha, amplía su difusión poco a poco, y ya se puede ver su señal en Zaragoza. Ha comenzado el año con un censo de 30.000 aparatos en la piel de toro. Matías Prats hace sus primeros pinitos en la misma radiando en diferido un partido de fútbol entre las selecciones de Francia y España. Carmen Sevilla acompaña a las tropas españolas en Sidi Ifni, mientras Conchita Velasco -como se la llamaba entonces- rueda en España "Las Chicas de la Cruz Roja". El Real Madrid se proclama por cuarta vez Campeón de Europa de Fútbol, derrotando por dos a cero al Stade de Reims. Por desgracia el 6 de febrero se estrella en Munich un avión con el equipo de fútbol del Manchester United. Triunfa en los mundiales del deporte del balón, por primera vez, la selección brasileña, en la que destaca un jovencísimo Pelé. Se inaugura, en España, el estadio del Sevilla F.C., con un encuentro contra su eterno rival, el Real Betis Balompié. El automovilista argentino Juan Manuel Fangio, considerado el mejor piloto de todos los tiempos, sufre un secuestro en Cuba que le hace perder ese gran premio. El neozelandés Edmund Hillary alcanza el Polo Sur. Se promulga en nuestra nación la Ley de Principios del Movimiento Nacional. Se abren en diversas poblaciones españolas los primeros Supermercados, anticipo revolucionario de los centros comerciales actuales. 
En el panorama internacional Ike Eisenhower sigue presidiendo la primera potencia mundial que ya se ha acercado a España y ha firmado acuerdos de colaboración económica y militar. En el bando contrario la Guerra Fría se templa un poco con el acceso al poder de Nikita Jruschov en la Unión Soviética, aunque no tardará mucho tiempo en que vuelva a quedar gélida. A finales de año, un joven revolucionario, ilusionante para muchos ilusos, toma el poder en Cuba, Fidel Castro, al que acompaña un español de su misma ralea, Ernesto Che Guevara. En Francia el general De Gaulle intenta aplacar las sublevaciones en Argelia, mientras que la monarquía británica lleva cinco años de feliz reinado de la joven Isabel II. Se crea la NASA en los Estados Unidos y se pone en órbita el primer satélite norteamericano. 
Boris Pasternak, autor del Doctor Zhivago, recibe el Nóbel de Literatura, premio que había recibido dos años antes Juan Ramón Jiménez que este año fallece. El toro de Osborne se enseñorea, por vez primera de los campos y carreteras españolas. En el festival de cine de San Sebastián recibe el premio al mejor actor Kirk Douglas, por su actuación en Los Vikingos. Se estrena otro evento de primer orden en el ámbito musical español, el Festival de Benidorm, cantera de tantos grandes artistas nacionales. Se pueden comprar, por primera vez, los famosos Chupa Chups, en el mismo año en que nacen los famosos Mortadelo y Filemón. 

Cuando la lluvia no era impedimento... ante una buena taquilla. La corrida del Montepío de la Policía de 1958 en Madrid se desarrolló bajo un diluvio.
1958, en lo taurino, nos sigue dejando un panorama alentador. Las dos máximas figuras, Antonio Ordóñez y Luis Miguel Dominguín, se rodean de diestros más que notables, como Antonio Bienvenida, Manolo Vázquez, el Choni, Jaime Ostos, Rafael Oretga, Antoñete, Gregorio Sánchez, Joaquín Bernadó, Julio Aparicio o los hermanos Girón, entre otros. La feria de San Isidro madrileña consta de 11 festejos y en ella aparecen las ganaderías de Fermín Bohórquez, Salustiano Galache. Juan Cobaleda, Barcial, Carlos Núñez, Antonio Pérez, Alipio Pérez-Tabernero Sánchón, Atanasio Fernández, Eusebia Galache de Cobaleda, o Hijos de Pablo Romero. La primera puerta grande la abre un modesto, Solanito, que sustituye en el cuarto festejo a Curro Girón, y la cierra César Girón en el último festejo ante reses de Pablo Romero; caerá herido de gravedad Bienvenida y confirman Chicuelo hijo, Ostos y Chamaco sus alternativas.

Eso y mucho más se mostrará esta tarde en el Aula de Tauromaquia de la Universidad CEU San Pablo. Como siempre, la sesión dará comienzo a las 19.30 horas, en el Aula Magna de la Facultad de Derecho (c/ Julián Romea 22; 2ª planta), y la entrada es libre y gratuita.

miércoles, 3 de abril de 2013

Se reanuda el Aula de Tauromaquia del CEU con una visión sobre Juan Belmonte

Mañana jueves, 4 de abril, se inicia el III Trimestre del Aula de Tauromaquia de la Universidad San Pablo CEU, con una visión sobre el toreo de Juan Belmonte.

José y Juan, de camino a la plaza en Sevilla (Colección personal)
Sobre la base de varias películas sobre actuaciones del diestro, en Sevilla, en Madrid, en Valencia, Pamplona o Alicante, se analizará el toreo de uno de los grandes revolucionarios del toreo moderno, una de las figuras que junto a Joselito llenaron la edad de oro del toreo, cuyo centenario de alternativa se cumple este mismo año 2013.

Juan en Pamplona, uno de los fotogramas de las películas que podrán verse esta próxima tarde
Fue un 16 de octubre de 1913, fecha en la que se despediría del toreo Rafael González Machaquito -como tres días después lo haría su rival Ricardo Torres Bombita- en una desastrosa corrida en la que el público acabaría por ver rebosada su paciencia, en medio de una bronca sensacional. La tarde acompañaba, como suele decirse, la plaza lucía un lleno completo, en el cartel, al margen de Machaco y de Juan, figuraba el Gallo. El ganado fue el responsable del desaguisado; la corrida prevista del marqués de Guadalest, fue sustituida por otra de Bañuelos, cuyos bichos fueron asimismo impresentables, originándose diversas protestas por el mal trapío de los que fueron saltando a la arena, hasta el punto de que hubo de repescarse hasta cuatro animales de los desechados de Guadalest, y al final algún sobrero de Olea. Fue tal el caos originado en la corrida, que aun hoy seguimos sin saber a quién perteneció el toro con el que tomó la alternativa Juan Belmonte, aunque las muy precisas y exhaustivas investigaciones de Víctor Pérez López (Anales de la Plaza de Toros de Madrid, 1874-1934; Madrid, UBT, 2004-2009), parecen determinar que fue un toro de Eduardo Olea con el que se doctoró el trianero, quizá de nombre Larguito

Juan citando con la derecha en Valencia, otra imagen de las películas que se proyectarán
Un pase de pecho genuflexo en la misma filmación
El primer toro, de Bañuelos, volvió al corral por pequeño, pero al sobrero del mismo hierro, otra res impresentable, le ocurrió otro tanto. El tercero que saltó a la arena salió sin divisa y hay variadas versiones sobre su origen... También volverían al corral el segundo, tercero y sexto. En éste último se desataron finalmente las pasiones, por una parte el primer bicho que saltó a la arena fue retirado a los corrales, hubo protestas frente al sustituto, el arte de Juan en tres verónicas sensacionales provocó una ovación sincera y emocionada; pero, al final, Belmonte -resentido de la muñeca- no pudo acabar con el mismo y Rafael González le quitó la espada para terminar con el último de dos estocadas y un descabello. El público invadió el ruedo al final del espectáculo, aunque ya había recibido a los diestros con silbidos porque acusaban a Juan de haber sido el detonante de la subida de precios que la empresa anunció para este festejo.

Un doblón de Juan, ante un toro de Pérez Tabernero en Valencia en 1914
Este mal comienzo no hubo de empañar la desigual -aunque brillante- trayectoria de uno de los diestros con mayor personalidad e influencia sobre el arte del toreo. Quizá sus mejores años llegaron tras la muerte de Joselito, aunque siempre hubo corridas en las que la brillantez del arte del trianero lució por encima de su rival más directo. Frente a la regularidad de José, casi siempre rotundo, espléndido y deslumbrante, Juan aportó la genialidad esporádica en aquellos años de rivalidad en los ruedos. Fue en su primera reaparición en 1925 -por cierto, actuando en Alicante, algo que podremos ver filmado-, cuando quedó asentada su maestría indudable, cuando Juan -habiendo asimilado la técnica de su gran amigo- alcanzó sus mejores tardes en conjunto, aunque sus más altas cotas las consiguiera en esas tardes salpicadas en unión del gran José. Tras tres años en los ruedos, y una nueva retirada, volvería a vestirse de luces en las temporadas de 1934 y 35, actuando después como rejoneador, como lo había hecho en 1924.
Una verónica de Juan en la plaza levantina
Con las escasas pero muy interesantes muestras de su toreo filmadas cinematográficamente, nos podremos hacer cabal cuenta de cómo fue su toreo, de cuáles sus virtudes y defectos, de cómo fue evolucionando aquel. 
Como siempre, la sesión dará comienzo a las 19.30 horas, en el Aula Magna de la Facultad de Derecho (c/ Julián Romea 22; 2ª planta), y la entrada es libre y gratuita

lunes, 1 de abril de 2013

Dos reflexiones ante la suspensión


La corrida madrileña del domingo de Resurrección, como todos ya saben y sabrán, se suspendió. Nada que objetar. La adversa climatología invitaba a ello, las previsiones para las siguientes horas –que se cumplieron a pies juntillas- ratificaban y justificaban la sabia decisión.
Una lástima que nos quedáramos sin poder ver a la terna –siempre interesante para el aficionado, pero que apenas convocó (sería por el tiempo...) a un cuarto o menos de plaza- y sin comprobar si el ganado de Peñajara volvía por sus buenos fueros, o por la transitada carrera de caídas y poca casta de unos años atrás.  
Hasta ahí todo dentro de lo esperable. Pero…
-Hombre ya sabía yo que habría algún pero –dirá más de uno.
-Y no se equivoca, amigo –responde el que subscribe.

Otro día de lluvia en Las ventas, con bastante más aforo y el festejo en marcha
El pero viene dado por la falta de imaginación, de iniciativa, de voluntad por parte de esta malhadada empresa del tripartito. Con tal de no trabajar… ni siquiera dejan a los que quieren hacerlo. Y me explico. De siempre, cuando uno peinaba la completa circunferencia de su cabeza, cuando se suspendía una corrida por causas meteorológicas, solía aplazarse el festejo para fechas próximas, siempre y cuando la terna estuviera disponible y dispuesta y el ganado preparado. Unos días más tarde, una semana a lo más, la corrida o novillada aplazada se celebraba y todo el mundo contento.
Por desgracia Taurodelta y sus adláteres del Tripartito venteño –Casas, desaparecido en el combate de Fallas- y Toño Matilla –en paradero desconocido-, ya tienen cerrada la programación taurina madrileña hasta mediados de junio como mínimo… y para qué van a hacer un esfuerzo, van a trabajar un poquito, para reubicar el atractivo festejo –que no era, ni muchísimo menos el cartel de lujo que se ofreció ayer en Sevilla, desengañémonos, por más que nos interesara-. Así que no pueden ponerlo ni éste, ni los siguientes domingos, porque ya están cerrados los carteles de unas “interesantísimas” novilladas que nos quitan el sueño desde que fueron anunciadas (sarcasmo, por si no se entiende). Tampoco en la programación de la Comunidad de Madrid, ni existen más días que los señalados para colocar el festejo de marras. No existen ni jueves, ni viernes, ni sábado alguno en el calendario para ello. Eso pasa por cerrar con meses la programación y no permitir posibles cambios, introducción de nuevos festejos, o repetir a los supuestos o posibles triunfadores, como hacía tantas veces el añorado Manolo Chopera...
-¡Uy, y si no se llena la plaza! –pensarán nuestros ínclitos gestores venteños…- al colocarla entre semana-.
¡Dios mío…! Pues así está la fiesta manejada por estos salvadores del orbe, que luego quieren cubrir el coso porque si no la cosa se hunde… La cosa no es la cubierta, que ya sabemos que se hunde, sino la fiesta a la que dicen querer salvar con la boina dichosa. Pues como salvadores del mundo y de la fiesta no estaría de más que, con un mínimo de esfuerzo por su parte, se liaran la manta a la cabeza, y volviesen a anunciar el festejo para el jueves que viene, eso sí, con un poquito más de publicidad.
Algo así como “Ante la gran expectación levantada por el atractivo cartel, y tras la desgraciada suspensión del festejo por imprevisibles condiciones meteorológicas adversas, la empresa de Madrid participa a todos los aficionados, la celebración de la espectacular corrida de toros con los diestros… y seis soberbias reses de… para el próximo jueves, día tal de tal. Los poseedores de entrada no necesitarán retirar otra de taquilla sirviéndoles la misma para entrar en la plaza, mientras que para los que lo deseen las taquillas permanecerán abiertas…”.
Y con un poquito de publicidad y de cierto bombo… para adelante. Pero claro, para eso hay que trabajar… y exponer.

Julián ayer en Sevilla (Foto: Cope.es)
Y ya de paso, felicitemos al Juli por su fenomenal triunfo ante los innombrables animalejos de Garci...grande -eso dicen, aunque apenas se tenían en pie-, en la plaza de la Maestranza sevillana.  Triunfo de veras, aunque el ganado fuera lo que fuese. Bueno estaría que, por un sólo año, nuestra bien pagada Taurodelta, aprovechando la sempiterna subida inicial de precios de las localidades de cada año, nos ofreciese una corrida que, al menos sobre el papel, se pareciera al domingo de Resurrección hispalense... con otro ganado. ¡Felices Pascuas!